Educar de 0 - 5 años

Papel de los padres

En este momento, la mujer necesita de cariño por sobre todas las necesidades habituales. Está sensible a lo bueno y a lo malo. Un gesto de amor, muchas palabras de apoyo, la harán sentirse mejor, aunque demore un poco en recuperar su estado emocional habitual. Con respecto a los cuidados del recién nacido, existen muchas creencias. Hasta hace poco, los roles eran bien definidos. El padre estaba excluido de estas tareas consideradas "femeninas". También ellas los apartaban reservándose para sí mismas los placeres de la crianza. Con el tiempo, esta situación ha cambiado en beneficio del niño y de la pareja. Todavía no se puede decir que ésta sea una tarea compartida equitativamente, pero de una u otra forma, el padre se va integrando en esta labor. Además de la ayuda que esto representa para la mujer, tiene un inmenso valor para la relación padre - hijo. El amor paternal -que no tiene base instintiva-, se fortalece en forma temprana por medio del contacto. El instinto nace de esta unión.

Toda una revolución

La vida en pareja se compone de varios aspectos diferentes en los que tanto el hombre como la mujer deben adiestrarse: Pareja sexual, amigo personal, apoyo para ser más, esposo o representante social, padre y madre. Cada cultura tiene sus valores. Pero es inquietante observar los actuales, como si la generación de los adultos de hoy no hubiese sido capaz de transmitir a los jóvenes la importancia de algunos de ellos. Aclarar lo que es un valor, luego por medio de dinámicas sentirnos valorando y finalmente sacar conclusiones. Por maduros que sean los padres, este cambio altera la relación entre ellos. Y en algunos casos, les cuesta mucho rescatar su antigua identidad, o bien, no la recuperan jamás.

Cuidar no es malcriar

Los niños no lloran "porque sí", siempre hay un motivo, aunque para el adulto a veces resulte difícil de descubrir. Incluso el niño puede desconocer la causa de su llanto. A menudo las personas aconsejan no otorgar demasiada atención al niño, no acudir siempre que lo pide, para no malcriarlo. Este concepto se debe a que muchas gente piensa que el hecho de ser complaciente, convertirá al niño en un ser dominante en relación con sus padres. Algunas veces, el niño simplemente se siente solo y llora desconsoladamente hasta que alguien lo carga. En este momento, se escuchan frases como: "ah, se va a malcriar", "déjenlo llorar un rato", etcétera. Los padres son los únicos que aprenden a reconocer las "clases de llanto" de sus hijos. A los tres o cuatro años, el padre es una figura muy importante y el niño requiere de su constante aprobación. Aunque tenga mucho trabajo, no debe olvidar que su hijo lo necesita y debe esforzarse por brindarle su compañía durante el mayor tiempo posible, a pesar del cansancio del trabajo.

Tomado de: Revista ser padres hoy