Educar de 6 a 11 años

Papel de los padres

La inteligencia no es lo único que influye en el aprendizaje, sino también la personalidad, el ambiente, el cariño y estimulación que recibe, además el tipo de educación libre o restrictiva que practican sus padres. Asimismo, una acertada dosis de competencia puede incentivar el deseo de aprender.

La inteligencia no es lo único que influye en el aprendizaje, sino también la personalidad, el ambiente, el cariño y estimulación que recibe, además el tipo de educación libre o restrictiva que practican sus padres. Asimismo, una acertada dosis de competencia puede incentivar el deseo de aprender. En cambio, la rivalidad excesiva puede llevarlo a abstenerse de competir para no reconocer que es incapaz de alcanzar a su compañero.

Tan valioso como el proceso de aprendizaje es permitir el desarrollo de la imaginación que a su vez es una forma de ejercitar el razonamiento. Con la imaginación el niño descubre el mundo en que vive, analiza nuevas perspectivas, y es capaz de dar diferente uso a los objetos que conoce.

En esta edad, el niño puede ser ya una gran compañía. Participa cada vez más de las actividades de la familia y también puede prestar gran ayuda. Pero los padres no deben olvidar que sigue siendo un pequeño razonador con un sinfín de cosas por conocer y comprender en la vida.


Qué le corresponde al colegio y qué le corresponde al hogar


La familia constituye la unidad social básica y su tarea más importante consiste en realizar un proceso relacional que permita la estabilidad del grupo familiar y social.

Los primeros y principales educadores son los padres, no sólo porque se trata de una responsabilidad derivada del mismo hecho de la paternidad y maternidad, sino porque los mayores nexos son los morales, afectivos y sociales que unen a los seres que se interrelacionan.

En un segundo momento aparecen los profesionales de la educación. Gracias a su esfuerzo y dedicación, han inculcado en cada uno de sus alumnos el amor por la verdad, la tenacidad en su búsqueda y todo lo que es posible por la rectitud y solidez de sus conocimientos.

Es necesario tener en cuenta que los niños pasan la mayor parte del día en sus colegios y escuelas. Los educadores se convierten pues en un complemento fundamental en la educación familiar y servidores de la comunidad.

Evidentemente, la potencialidad de un colegio no logra educar a una persona. Es la familia la que maneja sus actitudes más profundas. Es un trabajo por grupos donde se buscan líneas de acción, y la familia descubre su papel en la educación personalizada.

La primera pregunta que se hacen los padres es cuáles son los requisitos del desarrollo del niño, indispensables para que logre un buen aprendizaje escolar. La segunda, qué cosa pueden hacer para evitar dificultades posteriores de aprendizaje. La mayoría de los requisitos básicos se adquieren en el hogar, en la relación diaria con padres y hermanos. Otros se perfeccionan en el jardín o colegio, donde educadores especializados, orientan el desarrollo socio - emocional de cada niño dentro de un grupo y enseñan a cada uno a desarrollar sus capacidades y a adaptarse mejor a la convivencia y a las normas sociales.

Ambas influencias son complementarias, ya que no siempre los padres poseen la preparación suficiente para ayudar al niño a desarrollar determinados procesos intelectuales que son importantes para el aprendizaje posterior. Por otra parte, el colegio no reemplaza la relación individual de cariño y ternura del hogar, ni puede responder a todas las interrogantes y curiosidades que el niño manifieste.

La educación de los hijos


El crecimiento de los hijos implica madurez por parte de los padres, sobre todo en la aceptación de su independencia -cada vez los hijos necesitan menos a los padres de manera directa-. Además, no siempre es fácil entender que el niño no es como los padres hubieran deseado. Se necesita también madurez para brindarle la educación y la orientación que él necesita y para organizar una vida en familia armónica y tranquila. La meta como padres debe ser el educar a los hijos para convertirlos en seres útiles, generosos, independientes y felices.

La influencia de la familia en el desarrollo y formación del niño está generalmente reconocida, pero solamente en años recientes se empieza a tener en cuenta la importancia que tiene que los padres reciban una preparación adecuada.

Para ejercer cualquier profesión u oficio se requiere entrenamiento especial, pero lamentablemente, los hijos no vienen con instrucciones y es imposible crear unos de "ensayo" para probar. Cualquiera puede ser padre, sin embargo, los grandes y profundos cambios que está viviendo nuestra sociedad han mostrado problemas que la mayoría de los padres no están preparados para afrontar esa responsabilidad y el reto que significa traer al mundo a un nuevo ser. Un porcentaje alarmante de niños no se está desarrollando en la forma esperada debido a diferentes factores que influyen en ellos como: la violencia, la drogadicción, la separación conyugal y la promiscuidad sexual.

Tomado de: Revista ser padres hoy